Desde que aparecio la modalidad de las redes sociales el uso ha crecido enormemente en los últimos años hasta convertirse en una referencia de comunicación por Internet o un vicio sin control. -Paralelamente, se ha suscitado un debate social sobre la conveniencia de estas redes, especialmente entre los jóvenes, por sus posibles consecuencias legales o familiares.
Para atende a esta preocupación social creciente, la Fundación Pfizer ha organizado el V Foro de Debate Social en el que se han aportado las claves para el análisis de esta cuestión y donde se han dado a conocer los resultados del estudio "La juventud y las redes sociales en Internet", que se puede descargar gratuitamente en www.fundacionpfizer.org.
Al rescate del gusto, es una plataforma de moda con temas de interes y de actualidad...
jueves, 11 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Tu mejor amigo te traiciona
Cualquiera que sea la razón, desecha la idea de venganza, y piensa si debes darle otra oportunidad.
¿ Es la única traición o una mas de una serie?¿ Es una vieja amistad?
Si quieres tratar de reparar las cosa, el consejo que te damos es que le envíes un email que diga “ No entiendo lo que ocurrió, pero me siento dolida. Si quieres hablarme de eso con gusto te escuchare”.
Adicción al Celular
El uso inmoderado del teléfono celular o móvil es una clase de adicción a la tecnología que puede contribuir a desarrollar actitudes de dispersión, ansiedad e intolerancia e incluso actitudes delictivas para financiar la adicción. Son más vulnerables las personas jóvenes, que desean tener siempre la última versión tecnológica, con lo que sienten que mejora su status y su autoestima, y no pueden tener ratos de silencio y de soledad, que permiten pensar, hacer tareas cotidianas, dedicar un tiempo a la lectura o ser más uno mismo.
Las adicciones tecnológicas tienen parecido con otras adicciones y pueden incluir además el uso indiscriminado del Internet, de los videojuegos, reproductores de música MP3 o la televisión mismahttp://www.pressmart.net/spanish/index.php
Las buenas maneras
Haga un alto y dígame si reconoce estas palabras. . . .,
-Buenos Días,
-Buenas Tardes,
-Buenas noches
-Disculpe,
-Permiso
-Pase usted,
-De Nada
-Gracias
“-Sujetar una puerta a una dama”
“-Hacer pasar a una dama”
“-No decir tantos improperios frente a personas adultas”
Como habrán leído, estas son palabras o modismos propios de los buenos modales que en Panamá parecen ser animales en extinción.
–Recuerde que los buenos modales son el primer paso al comportamiento civilizado que nos distinguirá del reino “animal”
Y si miramos en nuestro entorno, oficinas, escuelas, los que dicen ser profesionales de saco y corbata, jóvenes, adultos, hombres, mujeres, inclusive niños han erradicado la gentileza, el agradecimiento, las buenas costumbres y la consideración por el otro.
Y si miramos en nuestro entorno, oficinas, escuelas, los que dicen ser profesionales de saco y corbata, jóvenes, adultos, hombres, mujeres, inclusive niños han erradicado la gentileza, el agradecimiento, las buenas costumbres y la consideración por el otro.
Se ha observado un drástico deterioro en lo que llamamos “buenos modales” que podrían ser causa de nuestra prisa, el estrés general, la falta de educación o simplemente el desinterés.
Recuerde que los buenos modales no se atrapan automáticamente o descubre por arte de magia, se enseña al niño y al joven desde casa para que sea un adulto educado y respetuoso.
Demuestre que la cortesía y las buenas maneras forman parte de nuestro diario vivir para que no nos comparen con un animal de los tantos que existen en Panamá.
Donna Morelli/no solo moda y algo mas
Donna Morelli/no solo moda y algo mas
El reflejo de la presion de la sociedad en la moda
-Seguimiento de la moda, decidida por unos pocos y presentada a través de maniquíes/modelos de dimensiones corporales reducidas y a través de estéticas fotográficas cada vez más adictas a la estética de la delgadez.
Progresiva exhibición del cuerpo, no sólo por unos vestidos cada vez con más transparencias y sinceros, sino también por la influencia de baños, playas, prácticas deportivas e “informalidad” en el vestir.
-Presión de la potentísima industria organizada alrededor del fenómeno del adelgazar. Los productos light rivalizan con los directamente destinados a perder peso en la lucha por controlar un mercado cada vez más apetitoso y ampliable.
-Los medios de comunicación social, universalizados, altamente penetrantes y basados en la imagen. Permiten trasladar a los ciudadanos el mensaje adelgazante. La todopoderosa publicidad ocupa un lugar destacado, pero artículos, reportajes y comentarios dedicados a los mil y un procedimientos para reducir las carnes no cesan de proliferar.
-Las dietas y procedimientos adelgazantes que, junto con la subliminación de la delgadez, se transmiten oralmente, de persona a persona, de grupo en grupo, y se cultivan y viven morbosa y obsesivamente en muchas colectividades: compañeras de clase, de trabajo, grupo de amigas, etc.
-Incorporación de la mujer a la vida social y laboral, compitiendo con los hombres en condiciones de inferioridad en la línea de salida, e imitando muchos de los valores y actitudes de éstos, incluyendo quizás determinadas condiciones corporales, y autoexigiéndose al máximo cumplimiento de los valores estéticos vigentes.
-Devaluación relativa de las funciones biológicas naturales específicas de la mujer, concretamente la procreación y crianza, lo que seguramente conlleva la no valoración de las formas corporales a ellas asociadas.
-Difusión del “estar en forma” como locución que entraña múltiples contenidos: agilidad, delgadez, juventud, etc. con frecuencia se asocia la práctica de ejercicio físico más o menos compulsivo y las dietas restrictivas.
-Satanización de la obesidad y del sobrepeso en general. Las razones médico-sanitarias se han ido confundiendo progresivamente con el rechazo social del sobrepeso por razones estéticas, otorgando a éstas una especie de coartada. Entre tanto, brilla por su ausencia la valoración negativa del infrapeso.
Todos estos factores se influyen y potencian mutuamente. Todos ellos están actuando permanentemente. La niña llega a su pubertad habiéndolos conocido, experimentando e interiorizado. Lo lógico es que los asuma y obre en consecuencia.
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| http://www.comprarmaquillaje.net |
Que la sociedad presiona a la mujer para adelgazarse, es conocimiento de todos, por eso, a continuación voy a citar qué medidas se utilizan o como se difunden esas presiones:
Modelos encarnadas en personas valoradas (o sobrevaloradas) socialmente: modelos, actrices o aristócratas. -Seguimiento de la moda, decidida por unos pocos y presentada a través de maniquíes/modelos de dimensiones corporales reducidas y a través de estéticas fotográficas cada vez más adictas a la estética de la delgadez.
Progresiva exhibición del cuerpo, no sólo por unos vestidos cada vez con más transparencias y sinceros, sino también por la influencia de baños, playas, prácticas deportivas e “informalidad” en el vestir.
-Presión de la potentísima industria organizada alrededor del fenómeno del adelgazar. Los productos light rivalizan con los directamente destinados a perder peso en la lucha por controlar un mercado cada vez más apetitoso y ampliable.
-Los medios de comunicación social, universalizados, altamente penetrantes y basados en la imagen. Permiten trasladar a los ciudadanos el mensaje adelgazante. La todopoderosa publicidad ocupa un lugar destacado, pero artículos, reportajes y comentarios dedicados a los mil y un procedimientos para reducir las carnes no cesan de proliferar.
-Las dietas y procedimientos adelgazantes que, junto con la subliminación de la delgadez, se transmiten oralmente, de persona a persona, de grupo en grupo, y se cultivan y viven morbosa y obsesivamente en muchas colectividades: compañeras de clase, de trabajo, grupo de amigas, etc.
-Incorporación de la mujer a la vida social y laboral, compitiendo con los hombres en condiciones de inferioridad en la línea de salida, e imitando muchos de los valores y actitudes de éstos, incluyendo quizás determinadas condiciones corporales, y autoexigiéndose al máximo cumplimiento de los valores estéticos vigentes.
-Devaluación relativa de las funciones biológicas naturales específicas de la mujer, concretamente la procreación y crianza, lo que seguramente conlleva la no valoración de las formas corporales a ellas asociadas.
-Difusión del “estar en forma” como locución que entraña múltiples contenidos: agilidad, delgadez, juventud, etc. con frecuencia se asocia la práctica de ejercicio físico más o menos compulsivo y las dietas restrictivas.
-Satanización de la obesidad y del sobrepeso en general. Las razones médico-sanitarias se han ido confundiendo progresivamente con el rechazo social del sobrepeso por razones estéticas, otorgando a éstas una especie de coartada. Entre tanto, brilla por su ausencia la valoración negativa del infrapeso.
Todos estos factores se influyen y potencian mutuamente. Todos ellos están actuando permanentemente. La niña llega a su pubertad habiéndolos conocido, experimentando e interiorizado. Lo lógico es que los asuma y obre en consecuencia.
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